En primer lugar, lávese las manos con jabón y séquelas con un paño limpio. La superficie de trabajo sobre la que se colocan las botellas también debe estar limpia. Desmonte la botella (cuerpo, anillo, pezón separados) y lave todas las partes a fondo con un líquido de lavado y enjuague bajo el agua corriente. Enjuague la botella inmediatamente después de cada comida. Un cepillo para botellas será su aliado indispensable para llegar a la tierra alojado en el fondo del biberón o en la tetina (¡viva el mini cepillo para biberones!). Esto es sin duda lo más importante: es mejor tener un biberón limpio y sin esterilizar que uno sucio que ha sido esterilizado. secar los biberones boca abajo para que el agua no se estanque en el fondo, sobre una superficie limpia. colocar los anillos y las tetinas (para evitar que se manipulen después de la esterilización) y ponerlos con los biberones en el esterilizador. Observe los volúmenes de agua y los tiempos de acción especificados en las instrucciones de uso. Recuerde esterilizar la tapa del biberón y la tetina de su bebé. Si esteriliza en frío, puede mantener los biberones en la solución estéril durante 24 horas. Si esteriliza en caliente, mantendrá los biberones en posición vertical y cerrados en su nevera limpia. ¡Recuerde lavarse las manos antes de tocar el material esterilizado!