En la época de nuestras abuelas, desmontábamos las cosas, las reparábamos, las volvíamos a montar. Lo mismo de limpiar la aspiradora, antes de atacar, cualquier cosa que pueda ser desmontada! No hay necesidad de buscar un destornillador, estamos hablando de partes anidadas o recortadas: deshacer el cepillo, desenganchar la manguera, quitar la bolsa, etc. Y le aconsejamos, por cierto, que lo haga fuera o en una habitación que aún no se haya limpiado.